No fue una mañana tranquila la que vivió ayer el plantel de San Martín en el complejo "Natalio Mirkin". Ni la presencia de las primeras delegaciones que participarán en el torneo de fútbol infantil, que se jugará desde hoy en ese predio, sirvieron para disimular la tensión. No es ninguna novedad que los problemas económicos acorralan a los directivos de San Martín. Esta vez las consecuencias las sufren los futbolistas, que siguen sin poder cobrar sus haberes y la situación está llegando al límite.
Los futbolistas comenzaron a mantener reuniones para analizar la situación, mientras esperaban una respuesta por parte de los directivos, algo que finalmente no llegó. Ayer, luego de dialogar en el vestuario, les adelantaron al técnico Pedro Monzón la intención de no concentrarse para el partido de mañana contra Racing de Córdoba. "Preferimos que esa plata nos la den a nosotros a cuenta de lo que nos deben", se escuchó decir a uno de ellos.
Monzón se ofreció a actuar como mediador y les pidió a sus dirigidos que practicaran normalmente. El técnico se comprometió a hablar con un dirigente para intentar acercar una solución.
Cuando finalizó la actividad, los jugadores volvieron a reunirse en el vestuario y esperaron el regreso de Enmanuel Loeschbor, quien ofició de vocero del plantel en la reunión que mantuvo con un directivo en el sector de la confitería. "Entendieron nuestra preocupación y se comprometieron a empezar a saldar la deuda a partir del próximo lunes. Siempre existió de nuestra parte la intención de dialogar para encontrarle alguna solución al tema. Pero existen situaciones que se tornan inmanejables y les explicamos que ya no podemos seguir esperando", indicó el capitán de los "santos", que regresó al vestuario para comunicarles la noticia al resto de sus compañeros.
Allí se decidió cumplir con la rutina prevista por el cuerpo técnico y aceptaron concentrarse finalmente. Por ahora, renació la calma, pero si el dinero no aparece, será complicado encarar el futuro inmediato.